Sin un sistema complejo de símbolos, el pensamiento racional no se produciría ni se desarrollaría plenamente […]. El pensamiento simbólico y la conducta simbólica se encuentran entre los rasgos más característicos de la vida humana y todo el progreso de la cultura. (Cassier, citado por Vallverdú, 2014, p. 10)

Desde su etapa más primitiva el hombre, en ausencia del lenguaje escrito, desarrolló una manera de plasmar su pensamiento y conocimientos a través de los símbolos, dando origen a la llamada “conducta simbólica” a la que hace referencia Cassier.

Con el arte rupestre, específicamente con los petroglifos (diseños simbólicos grabados en piedras), el hombre prehistórico contribuyó a su propio estudio dejando como legado una de las formas más antiguas de expresión y comunicación: La simbología.

Los símbolos son parte de las civilizaciones, las identifican y las definen. Clifford Geertz (1974) en su obra “La interpretación de las culturas”  expresa:

El concepto de cultura tiene un impacto sobre el concepto de hombre. Cuando se le concibe como una serie de dispositivos simbólicos para controlar la conducta, como una serie de fuentes extrasomáticas de información, la cultura suministra el vínculo entre lo que los hombres son intrínsecamente capaces de llegar a hacer y lo realmente pueden hacer uno por uno. (57)

Los símbolos  influyen de manera significativa en las emociones de los individuos y en su comportamiento. Un ejemplo de ellos son las banderas, el símbolo protocolario por excelencia. En los actos oficiales y deportivos es una de los grandes protagonistas. Su ubicación, en el interior o exterior de las instituciones, ha sido motivo de disputas políticas puesto que con ello se envía un mensaje claro sobre el respeto que se tiene a la institución, comunidad o país al que representa. En los acontecimientos deportivos, la bandera además de identificar a los participantes le otorga, junto con el himno, solemnidad y emotividad al evento.

banderas

Los símbolos son representaciones perceptibles de una una idea asociada a convicciones de índole moral, religioso, político y social  las cuales constituyen las bases de toda sociedad. Por ello los símbolos patrios comunican tanto, porque expresan el sentir de todo un pueblo.

“Muchas veces poseer el poder de los símbolos es poseer el poder político” (Vallverdú, 2014, p. 38).

 

Fuentes

Geertz, C. (1974). La interpretación de las culturas. Barcelona, España. Editorial Gedisa S.A.

Vallverdú, J. (2014). Antropología simbólica. Teoría y etnografía sobre religión, simbolismo y ritual. Barcelona, España. Editorial UOC.

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