Cuando empecé el Máster de Investigación antropológica y sus aplicaciones: Investigación etnográfica de procesos culturales en sociedades contemporáneas, los dos primeros textos que leí fueron: “El desgaste de las normas clásicas” y “Después del objetivismo” en Cultura y verdad: la reconstrucción del análisis social”  de Renato Rosaldo (2000).

En ellos, el autor  no solo me hizo reflexionar sobre la forma de escribir en antropología (puesto que el libro, en general, está escrito para que sea leído por cualquier persona y no solo para un grupo de expertos en la materia), sino que además, me llevaron de manera inmediata a reflexionar sobre la forma en que se escribe, pero aún más sobre cómo se habla de protocolo.

En mi opinión, en relación con los textos antes descritos, Rosaldo deja ver entre líneas que la antropología clásica carecía de “sensibilidad intercultural” al tratar al nativo como un “objeto” más que  un “sujeto” de estudio, lo cual, según Rosaldo, se veía reflejado en los textos antropológicos que “consideraban la muerte desde una perspectiva ritual  y no desde el duelo o luto”  (p.33).  Al suprimir las emociones en la forma de representar al otro se crean comunidades disociadas que efectúan rituales y ceremonias como un acto repetitivo y obligatorio.

En este sentido, analicé mi propia forma de escribir sobre ceremonial y protocolo indígena y a diferencia de la antropología clásica, para mí los rituales y ceremonias de estas comunidades son más que actos repetitivos: son una forma de vida, una filosofía y la esencia misma de lo que es ser indígena.

Por otra parte, esta “sensibilidad intercultural” a la que hace alusión Rosaldo, se aplica en  el campo pedagógico y en el de la comunicación.  Con respecto a este último, Miguel Rodrigo Alsina (1997)  en su texto Elementos para una comunicación intercultural,  habla de una competencia intercultural emotiva que nos ayude a entender las respuestas emocionales  positivas y negativas  durante el proceso de interacción y esto incluye las “emociones intensas” a las que se refiere Rosaldo, (p. 8).  Sobre estas competencias ya hemos hablado en este post: Competencias de un Asesor en protocolo y comunicación .intercultural.

Siguiendo el contexto de este artículo, la forma de escribir en protocolo es muy variada por el uso que se hace de esta disciplina en diferentes ámbitos. Encontramos tesis, trabajos de fin de grado (TFG), trabajos de fin de máster (TFM), libros, blogs y una variedad de textos con carácter científico que siguen indagando en el pasado de las culturas buscando vestigios de ceremonias, actos y eventos que muestren la importancia del protocolo desde los anales de la humanidad. Por lo anterior, no creo que la prosa protocolera llegue  al “desgaste”.  Sin embargo, la forma en que se habla del protocolo sí que está ajando el concepto del mismo, al ser utilizado por personas con escasos, pocos o ningún conocimientos en la materia.

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Hace poco veía un programa de televisión en donde una Asesora de Imagen (estilista y peluquera de muchos cantantes y artistas famosos) mencionaba repetidamente esta frase: “el protocolo en España dice”. Con esta frase le respondía al presentador del programa si era adecuado llevar tocados o si la forma en que se visten las madrinas de una boda es correcta o no.  En definitiva siguen utilizando el vocablo #protocolo en vez de #etiqueta para darle un toque más glamuroso al análisis sobre cómo debemos vestirnos para determinadas ocasiones.

El mal uso del término “protocolo” en los medios de comunicación, sí que es un verdadero desgaste.  A ello hacían referencia María de la Serna Ramos y María Gómez Requejo en su conferencia “Protocolo en Redes” impartida en el marco de la  XXIII Semana de la Comunicación organizada por la Universidad Europea de Madrid.

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María de la Serna nos mostró en su presentación como el protocolo es utilizado para crear polémica o discordia, y en su momento lo hizo el Ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, en el programa de “Espejo Público” de Antena 3 al pronunciar esta frase:

“La diferencia entre un grupo terrorista y los de protocolo, es que con  un grupo terrorista se puede negociar y con los de protocolo no”

Sobre el tema también nos manifestamos en el siguiente enlace: ¡Y lo contrario a la prudencia es…un Ministro!

María nos habló, además, sobre el empeño de la prensa rosa en seguir asociando el protocolo con la forma de vestir de la reina Letizia y peor aún, con los mensajes ocultos en su corte de pelo.

Una cosa sí quedó clara en esta conferencia:

El Protocolo es una NORMA, ni se salta ni se rompe.

¡Feliz fin de semana!

 

 Fuentes

Rodrigo, M. (1997). Elementos para una comunicación intercultural. Afers Internacionals, No. 36, p. 11-21. http://www.cidob.org.

Rosaldo, R. (2000) “El desgaste de las normas clásicas” y “Después del objetivismo”, en Cultura y verdad. La reconstrucción del análisis social,  pp. 47-92 (Ediciones Abya-Yala, Quito, 2000). (Edición original, 1989)

 

2 comentarios en “Escribiendo y hablando sobre #protocolo

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